Laia Manzanares

Esta historia de amor transcurre entre los 94 kilómetros que separan Molledo-Portolín, el pueblo de Miguel, con Sedano, el de Ángeles. Son dos paisajes distintos: el verde de Santander y el marrón de Burgos unidos por una carretera nacional.

En la actualidad, para enlazar los dos puntos de este romance, (Miguel y Ángeles; Molledo y Sedano), hay que dar un pequeño rodeo. La carretera original ya no existe. Y en una planicie intermedia, la ruta se curva como una panza para bordear el embalse del Ebro. Entre la masa de agua, asoma la torre de una iglesia.

En los años cuarenta, cuando Delibes realizó este viaje en bicicleta para ver a su novia, el paisaje era totalmente distinto. Era una zona húmeda, de pastos fértiles, con un pozo minero abierto y varias fábricas de cristales que usaban la arena de la ribera del Ebro como materia prima.

El Gobierno de Franco decidió inundarla y finalizar así el proyecto de embalse encargado en 1921. Todo se lo llevó el agua: el centro de esta llanura, formado por tres pueblos, Quintanilla, Medianedo y La Magdalena, desapareció. La obra concluyó en 1952 y el propio dictador acudió para inaugurarla. Había sido construida por presos políticos esclavizados.

Los habitantes de las localidades afectadas emigraron o se mudaron a la ribera del embalse. La zona se empobreció por la pérdida de las industrias y de los pastos. Las fábricas de cristales cerraron y entonces fue muy difícil encontrar un trabajo. Una de las factorías, la del pueblo de Arija, se trasladó a la ciudad asturiana de Avilés y con ella, más de 1.000 obreros y sus familias.

Estos vecinos dejaron atrás sus raíces, a sus antepasados enterrados en los cementerios locales, sus casas y sus tierras. Se instalaron en una ciudad nueva, en una cultura diferente.

El director de documentales Isaac Bazán recogió los testimonios de estas personas en la película Arijanos. En una entrevista en el Diario de Burgos, subrayó que, actualmente, entre el 20 y el 30 por ciento de los habitantes de Avilés posiblemente desciendan de estos migrantes de Arija.

Bazán quiso centrarse en el relato de los vecinos porque, a pesar del éxodo, siguieron viviendo “como una gran familia”, explica el director.

A día de hoy, la zona del embalse del Ebro es una comarca con poca población, empleo y perspectivas de futuro. La segunda mitad del siglo XX no ha sido benevolente con lo que antes se conoció como la fértil vega de La Rasa de Campoo.

En la ciudad de Reinosa, a pocos kilómetros, la reconversión industrial destruyó miles de trabajos. En marzo y abril de 1987, hubo un levantamiento obrero muy importante contra los despidos. Se cortaron los accesos a la población y la Guardia Civil trasladó a más de 430 agentes, helicópteros, tanquetas, incluso un camión blindado, para sofocar la revuelta. El balance final fue de un trabajador muerto, llamado Gonzalo Ruiz, 15 heridos graves y 129 leves.

Aunque en nuestro viaje en bicicleta no podemos pedalear justamente por este tramo, el recuerdo hace honor a los que se tuvieron que marchar. Delibes dedicaría parte de su obra literaria a este sentimiento: al cambio de la vida rural por la urbana, la pérdida de las raíces y el conocimiento. Lo vio con sus propios ojos, fue testigo mientras viajaba hacia su amada.

Por | 2017-11-17T13:45:57+00:00 17 noviembre, 2017|Aúpa Delibes, Miguel Delibes|0 Comentarios

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